De macros a bots de trading cripto
Todo empezó con una pregunta inocente: «¿Y si pudiera evitar hacer esto a mano cada día?». Esa inquietud, repetida en millones de cabezas desde finales de los años 90, fue la chispa que encendió la mecha de la automatización informática. Lo que comenzó como un par de líneas de código en un Excel terminó por conquistar mercados globales, reescribir la eficiencia operativa y, hoy, dirigir buena parte del trading de criptomonedas del mundo. No está mal para una idea de lunes por la tarde y un café recalentado.
Del copy-paste eterno a las macros salvadoras (1999–2005)
A finales de los 90, el teclado era una herramienta de tortura repetitiva. Copiar datos, formatear informes, abrir y cerrar archivos… todo eso era territorio humano. Hasta que llegaron las macros: pequeñas rutinas automatizadas que liberaban al oficinista promedio de morir aplastado por hojas de cálculo.
Recuerdo la primera vez que grabé una macro para colorear automáticamente celdas con errores en un reporte. Fue como descubrir fuego en la oficina. No era bonito, pero funcionaba. Y lo mejor: ¡nadie más sabía cómo lo hacía!
Las primeras automatizaciones reales comenzaron en entornos de oficina con macros como esta, reduciendo tareas repetitivas manuales.

Los scripts en entornos como VBScript, AutoHotkey o incluso el glorioso MS-DOS empezaron a darle a la gente una idea peligrosa: «¿Y si el ordenador trabaja por mí… siempre?»
Cuando los juegos dejaron de ser solo juegos (2005–2010)
El mismo impulso que te hacía automatizar informes te empujaba a preguntarte: «¿Y si farmeo oro en este MMORPG mientras estoy en clase?». Los bots en videojuegos y en póker online se convirtieron en herramientas casi míticas. Algunos los usaban para subir niveles, otros para ganar dinero real. Yo tuve un bot que jugaba por mí al Age of Empires… y sí, perdía casi siempre, pero ¡era mío!
Automatizar el farmeo fue el inicio de muchas mentes jóvenes que luego acabaron programando bots financieros.

El objetivo ya no era ahorrar tiempo. Era ganar. O al menos, jugar sin jugar.
Fue también la primera vez que muchos descubrieron el poder (y el dilema ético) de crear sistemas que superan a los humanos en tareas específicas. Una especie de HAL 9000, pero con fichas de casino y nombres como «BotKiller_9001».
La democratización de la automatización (2010–2018)
Hasta aquí, automatizar era cosa de frikis con scripts pegados con cinta aislante digital. Pero entonces llegó la era del low-code y no-code. Plataformas como Zapier, IFTTT o Microsoft Power Automate hicieron que automatizar fuera como montar LEGO: encajar piezas y esperar magia.

Automatizabas el envío de informes cada lunes, las respuestas por email, e incluso podías programar tu casa para que bajaran las luces cuando llegara tu gato (sí, eso también pasó). Era práctico y un poco ridículo a la vez. Pero se sentía bien.
En las empresas, el cambio fue radical. Automatizar ya no era solo geek: era rentable. Y nadie quería ser el único humano en medio de procesos que ya funcionaban solos.
Bots financieros: el algoritmo entra en la bolsa (2015–2020)
El mundo financiero se dio cuenta de algo evidente: los humanos tienen emociones. Y las emociones hacen perder dinero. Así que llegaron los bots de trading, primero en la bolsa clásica y luego, por supuesto, en el cripto.
Al principio eran simples: compraban barato, vendían caro, o eso intentaban. Yo configuré uno que vendía en cuanto se emocionaba… como yo, pero sin café. Luego llegaron los sofisticados: análisis técnico, gestión de riesgos, IA, predicciones, seguimiento de velas japonesas que ni los japoneses entendían.

De repente, los bots no solo operaban: pensaban. Y lo hacían más rápido que tú, más frío que tú, y sin mirar Twitter cada cinco minutos.
De la intuición al algoritmo (2020–2025)
Los datos no mienten. Desde 2015, el volumen de operaciones gestionado por bots ha crecido de forma constante:

Estimación anual del % de operaciones realizadas por bots vs humanos en trading de criptomonedas:
| Año | Bots (%) | Manual (%) |
|---|---|---|
| 2015 | 5% | 95% |
| 2016 | 8% | 92% |
| 2017 | 12% | 88% |
| 2018 | 18% | 82% |
| 2019 | 25% | 75% |
| 2020 | 35% | 65% |
| 2021 | 42% | 58% |
| 2022 | 48% | 52% |
| 2023 | 54% | 46% |
| 2024 | 60% | 40% |
| 2025* | 65% | 35% |
Estimaciones aproximadas basadas en datos de uso de bots y tendencias del sector.
Mientras tú piensas en la estrategia, tu bot ejecuta sin fatiga ni miedo.
Hoy, muchos traders ya no se plantean operar sin automatización. No es moda, es supervivencia. Y plataformas como Gunbot.es han surgido precisamente para ofrecer soluciones que combinen automatización con control real.
Conclusión: de la pereza al poder
La historia de la automatización es la historia de cómo convertir el «qué pereza» en «qué poder». Y si algo ha quedado claro en estos 25 años, es que el futuro pertenece a quien automatiza.
¿Trading emocional? ¿FOMO? ¿Entradas manuales a medianoche? Eso es parte del pasado. ¿O acaso crees que el algoritmo duerme?

Para quienes prefieren diseñar su propio presente automatizado en lugar de quedarse atrapados en la historia, soluciones avanzadas como Gunbot.es están cambiando la forma en que los traders recuperan su tiempo y controlan sus inversiones.